Relato para Reflexionar

Publicado por Belen Arjona

Como cada tarde Ana y Elvira se cruzaron en el portal...

Elvira iba tan arreglada como siempre, sus dos hijas lucían lindos peinados, vestidos que parecían recién estrenados y zapatos a juego tan limpios que se podía pensar que jamás habían tocado el suelo.

Ana en cambio iba en deportivas y vestía un chándal azul marino, sus dos pequeños también vestían ropa deportiva, su pelo parecía revuelto por el viento, las zapatillas estaban llenas de polvo y en la cara se dejaban ver algún churrete.

Casi todos los días se repetía la misma escena, Elvira no podía entender cómo Ana podía llevar así a sus hijos, pensaba que Ana no era una buena madre. Alguna vez miró hacia su casa y pudo ver a través de la ventana cómo el suelo estaba lleno de juguetes y en las paredes en lugar de cuadros había folios garabateados agarrados con chinchetas.

Ana también miraba a casa de Elvira alguna vez, lo hacía con tristeza, en casa de Elvira sólo se veía orden.

Elvira decidió contarle a su marido todo lo que pensaba, preocupada de que esos niños no vivieran en buenas condiciones y éste le respondió que el marido de Ana era compañero suyo de trabajo, era muy buena persona y que no sabía que tuvieran problemas económicos.

Elvira esa tarde, convencida al ver a los dos pequeños llenos de tierra decidió decirle a la madre si creía que era correcto llevar así a sus hijos y andar con la casa tan desordenada, Ana se quedó muy sorprendida, no podía creer que alguien estuviera insinuando que no cuidaba bien de sus hijos. Así que respondió a su vecina como mejor supo, con la verdad...

Querida Elvira, el tiempo que tu pasas cuidando de que todo esté en orden en casa yo me lo paso jugando en suelo con mis hijos, el tiempo que tardas en arreglarte y arreglar a tus hijas para salir tan cuidadosamente impecables yo me lo paso en el parque, haciendo castillos en el arenero y jugando a pillar, es por eso que siempre vamos llenos de tierra, ahora dime quién crees que es mejor madre, la que dedica cada minuto de su vida a disfrutar de sus hijos o la que antepone cientos de cosas antes de sentarse a jugar con ellos.

Elvira se quedó callada, no supo que contestar, cogió a sus dos pequeñas de la mano y siguió su camino, Ana la miró marcharse y con tristeza susurró bajito: Disfruta de tus hijos Hoy como si no hubiera un Mañana.


2 comentarios :

uml on 2 de marzo de 2015, 22:55 dijo...

Que penita me dan todas esas Elviras del mundo y lo feliz que soy siendo una Ana (aunque la arena me da un asco que me muero jejeje).
Preciosa la historia.

Belen Arjona on 19 de marzo de 2015, 12:01 dijo...

Que razón llevas, que pena dan esas Elviras del mundo. No importa si no te gusta la arena seguro que hay otras cientos de cosas que te gusta hacer con ellos y por supuesto a ellos con su mamá.

 

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